ENVEJECIMIENTO, CEREBRO Y
COGNICIÓN
Aunque no de forma generalizada, durante
la edad adulta existe un deterioro cognitivo que se pone de manifiesto
en:
- Enlentecimiento en la velocidad de procesamiento
- Reducción de la memoria operativa
- Menor eficacia en el control inhibitorio
- Disminución en determinadas capacidades de MLP
El análisis de los resultados de la
cognición medidos por los test de inteligencia, muestra: diferencias relevantes
entre las aptitudes intelectuales pero no una disminución general en la
inteligencia hasta edades bastante más tardías, por encima de los 60-75 años,
dependiendo del tipo de la aptitud estudiada.
Explicación del desacuerdo entre el
desarrollo de los mecanismos y el de los resultados de la cognición
Las nuevas técnicas de neuroimagen han
permitido encontrar diversos cambios cerebrales con la edad:
- Disminución del volumen de determinadas
estructuras cerebrales (contracción en la materia gris): explicaría la
disminución en la visión y en las funciones cognitivas.
- Disminución en la materia blanca:
contracción de los haces de axones: explicaría el enlentecimiento en el
procesamiento característica de los ancianos.
- Disminución de los receptores de
dopamina (función reguladora de la atención): explicaría algunos cambios en los
mecanismos de la cognición.
Los estudios con imágenes de resonancia
magnética funcional han permitido constatar que existe un incremento neuronal
en los adultos que se manifiesta en una mayor activación bilateral de las áreas
prefrontales. Entonces, existe en los mayores un aumento la bilateralidad del
cerebro en la resolución de determinadas tares cognitivas.
Esto podría explicar los datos sobre el
incremento durante la edad adulta en la resolución de las tareas verbales
incluidas en los test de inteligencia.
Este incremento en la activación de la
corteza prefrontal sugiere que durante la edad adulta aparecen mecanismos de
compensación mediante los cuales el cerebro se adapta a las pérdidas del
envejecimiento mediante una reorganización que conlleva un aumento en la
activación y un reclutamiento de áreas hasta entonces no implicadas en la
resolución de determinadas tareas.
Esta compensación se produce por un
proceso de indiferenciación progresiva de las funciones cerebrales. Se produce
por la propia actividad cognitiva de los individuos y con el
entrenamiento.
Estudios recientes sobre cerebro y
envejecimiento resalta el carácter adaptativo del cerebro humano y su
plasticidad. La plasticidad cerebral no sería sólo un rasgo del cerebro en
desarrollo, sino que se extiende a la edad adulta y la vejez. El entrenamiento
y ejercicio físico y mental permiten seguir estableciendo nuevas
conexiones y reclutar nuevas áreas
cerebrales, principalmente en el córtex prefrontal, que sirven de ayuda en la
realización de diversas tareas cognitivas.
Esto podría explicar la variabilidad en el
patrón de deterioro en diferentes tareas que afectan a los mecanismos de la
cognición y en particular en la memoria a largo plazo, así como el desacuerdo
entre el desarrollo con la edad entre los mecanismos y en los resultados de la
cognición.
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